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¿Donde se encuentra SALAMINA?
Salamina es la isla más grande de las islas sarónicas y se encuentra muy cerca de Atenas a solo unos 30 min en Ferry.
El centro de la ciudad moderna de Salamina no está en el puerto al que se llega desde Atenas, pero los puntos históricos de interés relacionados a la batalla quedan relativamente cerca desde su puerto moderno.
Es posible visitar el puerto antiguo, algunas ruinas y el monumento a la batalla ya sea a pie o en bicicleta, aunque lo ideal sería en auto para evitar perros agresivos. De esta manera tendrás tiempo para visitar también Cinosura, la ciudad moderna de Salamina y sus playas.
INDICE
INTRODUCCIÓN
«Salamina, que está frente a Eleusis, se extiende hasta la Megáride. Se dice que el primero que dio este <nombre> a la isla fue <Cicreo> por su madre Salamina, hija de Asopo, y después los eginetas con Telamón la ocuparon. Dicen que Fileo, el hijo de Eurísaces y nieto de Áyax, entregó la isla a los atenienses cuando ellos le hicieron ciudadano ateniense.«
Pausanias. Descripción de Grecia.
CONTEXTO HISTÓRICO DE SALAMINA:
Griegos:
La armada naval de los griegos, salida de Artemisio, se fue a ruego de los atenienses a fondear en Salamina con la idea de ganar tiempo para poder sacar del Ática a sus familias y asimismo para deliberar qué hacer; puesto que las tropas del Peloponeso en lugar de hacer frente en Beocia se estaban atrincherando en el istmo de Corinto dejando así totalmente desprotegida el Ática. El hábil Temistocles fue dejando mensajes a los jonios por todo el camino para incentivarlos a cambiar de bando o bien generar desconfianza hacia ellos entre los persas, recordándoles que era por ellos el origen de esta guerra, pues Atenas los había ayudado en la revuelta jónica.

Llegados a Atenas comenzaron la evacuación principalmente hacia Trecén, Egina y Salamina. Allí más barcos se unieron a la flota griega a las órdenes del espartano Euribiades, pero eran los atenienses quienes contaban con el mayor número de barcos y por lo tanto su comandante, Temístocles, era en realidad quien dirigía a los griegos.
Desgarrador momento para los atenienses el tener que escapar con lo mínimo e indispensable no pudiendo siquiera llevarse a sus mascotas. Se cuenta que el perro de Jantipo (padre de Pericles), no pudiendo separarse de su amo, se tiró al mar y cruzó nadando al lado del barco hasta Salamina donde, desfallecido ya, en tierra se cayó muerto. Para los tiempos de Plutarco (siglo II d.C.), quien nos cuenta esta anécdota, un monumento al perro seguía erigido allí.

Persas:
La armada de Jerjes después de contemplar la carnicería a los lacedemonios en las Termópilas, pasó a Histiea, donde se detuvieron tres días. Luego navegaron por el Euripo, y al cabo de otros tres se hallaron en Falero, el puerto de Atenas. Las bajas sufridas en las Termópilas y en Artemisio no fueron problema para los persas pues sumaron tropas griegas de varias ciudades que se fueron uniendo tanto de camino a Atenas como de las islas.

Una parte de su ejército se dirigió a Delfos a saquear el santuario, pero cuando se encontraban al lado del templo de Atenea pronoia algo espantó a los persas y se fueron de allí rápido a Beocia. Según los griegos cayeron desde la cumbre del parnaso unas piedras que los aplastaron, mientras que del templo salían gritos de guerra y los héroes Filaco y Autonoo vestidos de hoplitas los ahuyentaron. Sea como sea, los persas no saquearon Delfos.

Mientras tanto Jerjes que venía marchando con su ejército por Beocia, después de haber arrasado la ciudad de Tespias y Platea, desamparadas por todos retirados ya al Peloponeso; llegó a Atenas y comenzó su destrucción. Los persas se apoderaron de la ciudad desierta, encontrando solo unos pocos atenienses, en su mayoría pobres que por faltarles los medios no habían podido retirarse a Salamina. Y solo un grupo que consideraban que lo que la Pitia les había anunciado en su oráculo acerca de que la muralla de madera sería inexpugnable, significaba que era una antigua empalizada en la acrópolis, y no las naves de Temistocles; se quedaron allí resistiendo a los invasores.
«Ni con halago ni con estudio sabe Palas aplacar al Olimpio Zeus en tal enojo: firme como un diamante es este otro oráculo que pronuncio. Cuanto encierra dentro el muro de Cécrope, cuanto cubre el sacro valle del Citerón, todo será tomado: ni cede el próvido Zeus a la Tritogenia más que un muro de madera nunca tomado, que sirve de asilo para ti y para tu descendencia. No quiero que sufras el ímpetu del caballo, ni de tanto soldado de a pie que pasa desde Asia: cede volviendo la espalda, aunque delante le tengas. ¡Oh Salamina divina! ¡Oh cuánto hijo de madre perderás tú, cuando o bien Deméter se reúna o se separe!».
Heródoto. Historia (p. 718).

Los persas, fortificándose en el cerro del Areópago, les pusieron sitio, y desde allí disparaban contra las empalizadas de la acrópolis flechas incendiarias. Finalmente los persas treparon la acrópolis por el lugar menos pensado y lograron pasar a cuchillo a todos los allí refugiados, saqueando el templo de Atenea y prendiendo fuego la acrópolis entera.

La gran venganza se había cumplido, Jerjes había castigado y tomado la ciudad más poderosa de Grecia. Junto a él se encontraban los pisistrátidas, atenienses que habían sido desterrados y apoyaban la causa persa, tal y como lo habían hecho 10 años antes en Maratón.
LOS GRIEGOS
Desde Salamina, los atenienses veían a su ciudad ardiendo y el resto de la armada debatía con mucha convicción retirarse a luchar en el istmo de Corinto. Pero Mnesifilo aconsejó a Temistocles que inmediatamente hablase con Euribiades para evitar esto pues si eso ocurría, ya no habría más patria por la que luchar y el resto de los aliados desertaría poco a poco, siendo imposible permanecer unidos como hasta ahora lo estaban.

En asamblea con todos los generales Temistocles se anticipó a Euribiades a hablarles y rogarles que permanecieran todos en sus posiciones. El general de Corinto, Adimanto, se opuso duramente e intentó humillarlo, alegando que ya Temístocles no tenía patria por estar Atenas destrozada por Jerjes. Sin embargo, como hábil orador que era, el strategos ateniense expuso que la ventaja que tenían ahora se perdería notablemente si se retiraban al Istmo, pues el paso en el que se encontraban era estrecho y con sus pocas naves podrían cerrarlo, sin embargo en el istmo lucharían en mar abierto donde la ventaja numérica persa sería devastadora y si algo saliese mal ya tendrían a los persas a las puertas del Peloponeso. Pero dando la batalla en Salamina con esta ventaja vencerían y no permitirían el paso más allá del Ática, quedando libres Megara, Egina y Salamina. Y por último les recordó la promesa del oráculo de Delfos.
Viendo que con su gran discurso aún no alcanzaba para convencerlos y Adimanto seguía oponiéndose; añadió que si no presentaban batalla en Salamina, los atenienses se irían directo a Siris en Italia a poblarla y empezar desde cero con su ciudad. Euribiades sabía que sin la flota de Atenas, se perdería la causa griega. Por lo tanto su dictamen, fue que se presentase batalla en Salamina.

VIAJE A SALAMINA – COMO IR DESDE ATENAS – QUE VER EN SALAMINA + MUSEOS IMPORTANTES

Si tu intención es ir a visitar el campo de batalla y dedicarle un buen tiempo a todo lo que hay para ver, este es tu blog perfecto. Yo visité el campo de batalla en Enero de 2023, en invierno, lo cual es mucho mejor que en verano por sus altas temperaturas. Te voy a recomendar 2 opciones para ir a Salamina.
Opción 1 – Metro + Bus + Ferry (La que hice yo)
Es la opción más económica pero que requiere de más tiempo. Básicamente consiste en llegar a El Pireo con el Metro y exactamente justo a la salida está la parada del bus 843 con dirección a PERAMA, que es el puerto de donde salen los ferrys a Salamina.
Una vez en el puerto compras el ticket que sale 1,2€ y hay cada media hora. En Salamina caminé todo, pero tuve un poco de miedo debido a algunos perros agresivos, por lo tanto no recomendaría que lo hicieran caminando o en bici. Realmente me gustó caminarlo (o en bici) pero sin los caninos sería ideal, ni que hablar con la bici!
Si ves mi video te muestro exactamente todo esto que te acabo de decir.
Opción 2 – Alquilar un auto (Siempre es lo mejor)
Lo más probable es que necesites licencia internacional para alquilar, es muy sencillo, se puede hacer online, pagas y obtienes tu pdf. Yo la hice aca: (link)
Al ferry se pueden subir autos, se paga lo adicional y en Salamina a disfrutar! Podrás recorrer casi toda la isla en 1 día, no es muy grande, y los perros se quedarán con las ganas, ja!
QUE VER EN SALAMINA

CLICK EN LOS NOMBRES PARA VER LA UBICACIÓN EN GOOGLE MAPS.
Llegando desde el puerto de Perama vas a arribar a Paloukia, el puerto moderno de Salamina. Caminar por toda su costa también sirve para visualizar parte del campo de batalla, donde posiblemente también se hallaban refugiados barcos griegos.

Si te diriges caminando desde el puerto moderno de Salamina son unos 35min aproximadamente. Como menciono en mi video, las ruinas que están allí cerca realmente no merecen la pena, pero si quisieras pasar igualmente por la zona acá te la dejo marcada en el mapa.
El puerto tiene un monumento muy bonito que consta de un mural en el que se puede ver a un costado un hoplita y al otro un poeta. En el centro está grabada una inscripción de la fabulosa obra de “Esquilo – Los Persas” que dice lo siguiente:
El peán de la batalla de Salamina:
“¡Oh! hijos de la Hélade, andad, libertad a la patria; libertad a vuestros hijos, a vuestras esposas, y los templos de los dioses de vuestros padres, y las tumbas de vuestros mayores. Por todo ello vais ahora a empeñar la lucha.”

Recordemos que es acá donde se había concentrado la mayor parte de la flota griega a la espera de la batalla; puedes imaginar a los trirremes a lo largo de esta bahía. Además, Esquilo luchó en ella. Por lo tanto lo que nos dice con este Peán es muy posiblemente lo que realmente se escuchó acá mismo cantado por los griegos aquel día en la batalla.
No puede faltar tu foto al lado de este espléndido monumento.

Continuando desde el puerto antiguo por otra media hora caminando te encontrarás con el monumento a la batalla de Salamina.

Antes de llegar encontrarás un pequeño mural con varias inscripciones entre las cuales destaca un poema del escritor español Enrique Badosa. Si bien la placa está en griego, aquí te dejo la traducción al español:

“Por esto ha sido escrito el Partenón
Con la más bella tinta de la tierra.
Por esto se ha labrado el pensamiento
En la piedra más sabia y perdurable.
Por esto estás hablando en lengua libre”
Y llegamos al monumento!

Ahora sí, ingresando donde se encuentra dicho monumento te encontrarás con 2 soldados griegos en lo que parece representar la popa de un trirreme. Al estilo griego antiguo están desnudos con un cuerpo esbelto, uno sostiene un arco y el otro una lanza y un pequeño escudo. A su lado la bandera griega flameando orgullosamente. Si bien se menciona la palabra túmulo en alguno de los carteles que allí señalan este monumento, no estoy completamente seguro de que sea el lugar donde se hayan enterrado a los caídos en esta batalla. Pero desde este punto podemos ver el campo de batalla bastante bien pues fue exactamente delante del monumento donde transcurrió.

Es un lugar emblemático que todo el mundo debería visitar para honrar a los defensores de nuestra civilización. Aquí me quedé por largo rato reflexionando sobre este acontecimiento y como buen argentino tomando unos mates disfrutando de este épico lugar.
Me hubiese encantado tener más tiempo y un vehículo para visitar toda la península de Cinosura que es esa península que continúa exactamente al lado de este lugar, no sé realmente si es un lugar público o privado, pero si ustedes pueden haganlo por mi!. Pues las vistas desde allí deben ser incluso mejores. Tengo entendido que en griego antiguo “Kynosoura” significaba “cola de perro” o algo así.

Desde aquí me volví directamente caminando hasta el puerto, en 1hr aproximadamente.
MUSEOS RECOMENDADOS PARA COMPRENDER SALAMINA
Los siguientes museos contienen información muy valiosa sobre la batalla y sobre muchísimas cosas más que te interesaran, puedes clickear en ellos para ver su ubicación.
Museo Marítimo de Grecia, Museo de Guerra de Atenas, Museo Arqueológico de El Pireo, Museo Herakleidon, Museo de tecnología de la antigua Grecia.
También pasé por el museo marítimo situado en Falero pero no ingresé, sino que vi desde afuera el Trirreme Olympias y le saqué un par de fotos. Tengo entendido que se puede ingresar al museo/puerto y quizás entrar al trirreme mismo o al menos tenerlo bien cerca para admirarlo. Sin dudas lo haré la próxima vez que vaya.
He aquí lo que pude entender con la ayuda de las visitas de estos museos:
LOS TRIRREMES
El trirreme ateniense era un navío de remos, largo, estrecho y ligero, diseñado para ser rápido y maniobrable con el fin de utilizar eficazmente su arma definitiva, el ariete o espolón. El barco tenía tres bancos de remos a lo largo de cada costado, con capacidad para un total de 170 remeros. Los trirremes eran probablemente insumergibles. Incluso cuando se inundaban y destruían, los restos flotantes permanecían en la superficie del agua. A día de hoy, no se ha encontrado ni un solo naufragio de trirreme.


Solo en la bahía de Zea, el antiguo astillero ateniense, se han encontrado algunos restos arqueológicos del siglo IV a.C. de los cuales destaca un ojo de mármol para decoración de la proa y un espolón encontrado en Artemisio, ambos exhibidos en el museo arqueológico de El Pireo.


Según Tucídides, los trirremes fueron inventados por el constructor naval corintio Aminokles entre 700 y 650 a.C.
A finales del siglo VI y en la primera mitad del siglo V a.C., todas las grandes fuerzas navales del Mediterráneo habían adquirido flotas de trirremes. El espolón era una prolongación de la quilla del navío, revestida de metal, y su objetivo era romper los costados de la nave enemiga. En caso de destrucción del barco, el comandante estaba obligado a recuperarlo y devolverlo a tierra.


Al parecer, los trirremes medían unos 37 m de largo y 5,5 m de ancho, y sólo tenían 1,0 m de calado cuando estaban completamente tripulados. Se estima que la velocidad media de un trirreme era de 8 millas por hora.
Los trirremes poseían dos grandes remos de gobierno, uno a cada lado de la popa, manejados por un marinero experimentado, el timonel.
La propulsión se lograba mediante dos mástiles: el mástil principal, con una gran vela cuadrada, y un mástil más pequeño, más cerca de la proa, llamado akatio, que ayudaba en el gobierno. Cuando los vientos dominantes eran favorables, el uso de las velas permitía a los remeros descansar. Sin embargo, durante las batallas navales, los mástiles se arriaban y los remeros se convertían en la única fuente de propulsión durante las maniobras de embestida.


Los remos de un trirreme medían entre 3,99 m y 4,20 m de largo, y los más cortos entraban en el agua más cerca del borde exterior del barco. Cada remo era controlado por un remero, llamado eretes. Los remeros se situaban en tres bancos o niveles diferentes.
Los 62 thranites formaban el banco superior. En el banco intermedio había 54 zygites, y en el banco inferior 54 thalamites. También había un flautista a bordo para ayudar a mantener el ritmo de una brazada constante.
Todos los remeros eran ciudadanos atenienses libres, altamente entrenados en tácticas de remo. El comandante principal era el trierarchos. Una tripulación de 30 marineros adicionales ayudaba al trierarchos en la navegación.


Por último, la tripulación de combate estaba formada por 10 hoplitas, los epibatai, y 4 arqueros. Se calcula que la tripulación total de un trirreme era de 210 a 216 hombres.
HOMENAJES A TEMÍSTOCLES

En 493/492 a.C. Temístocles, hijo de Neocles, fue elegido arconte de Atenas.
Fue el primer político que se atrevió a decir a los atenienses que debían volcarse al mar. Según su plan, el puerto de Atenas se trasladaría de la bahía de Falero al desierto Pireo, que contaba con tres puertos naturales. La fortificación de El Pireo, según Tucídides, comenzó ese mismo año. El programa naval se interrumpió durante una década y se reanudó en 483/2 a.C. con el descubrimiento de un nuevo yacimiento de plata en las minas de Laurión, que, a sugerencia de Temístocles, financió la construcción de una flota de unas 200 trirremes, lo que convirtió a Atenas en la primera potencia naval entre las ciudades-estado griegas.

Encontramos por lo menos 2 homenajes al grandísimo general Temístocles vencedor de la batalla de Salamina (además de calles con su nombre por toda Grecia). Uno se encuentra en El Pireo en la plaza que lleva su nombre: Plaza Temístocles. En ella podemos ver una gran estatua del general ateniense vestido con su ropa militar como si estuviera marchando. Recordemos que si hoy en día El Pireo es la ciudad que es, se debe en gran medida a la visión que tuvo este político ateniense en el siglo V a.C. que llevó a Atenas a ser la mayor potencia naval del mediterraneo y a forjar un imperio mas tarde.

El segundo homenaje, lo encontramos en lo que se supone pudo ser la tumba de Temístocles. Visité este lugar en Enero de 2023 y me encontré con unas ruinas, en forma circular que contienen una escalera como para ingresar en ellas pero se encuentran valladas para bloquear el paso y protegerlas. De las ruinas no había ninguna información pero al lado de ellas está una placa conmemorativa en la que está representado Temistocles, está escrito su nombre y hay una serpiente haciendo alusión, entiendo yo, a las palabras de Pausanias en Descripción de Grecia:
“Se dice que, cuando los atenienses luchaban en el mar contra los medos, apareció una serpiente entre las naves. El dios vaticinó a los atenienses que éste era el héroe Cicreo.”

En Salamina, según Pausanias, había un santuario de Cicreo quien dió muerte a una serpiente que asolaba la isla y los habitantes le habían proclamado rey.

Desde aquí se puede contemplar donde debió haberse formado la flota persa previo a ingresar a la bahía de Salamina, también se ve Psitalea. Este monumento ha sido dedicado por el municipio de Keratsini-Drapetsona haciendo un paralelismo entre las batallas del 480 a.C., por la revolución griega en 1827 y contra los nazis en 1944, diciendo lo siguiente:
«LA SANGRE DE NUESTROS ANTEPASADOS
REGANDO LA MADRE TIERRA
RECORDAMOS A NUESTROS HÉROES
SEGUIMOS LUCHANDO
POR LA LIBERTAD«

Existe un tercer homenaje en la Academia Naval de Grecia y por lo que pude ver hay también una estatua allí muy bonita de él. No tuve la posibilidad de entrar aún. La menciono porque según el Museo Arqueológico de El Pireo y según la información que vi en otras ruinas de El Pireo (Fortificaciones); ambos marcan como “La Tumba de Temístocles” a ese lugar (en la Academia Naval de Grecia) o al menos en esa zona. Aún no está claro si está identificado el lugar como tal o son suposiciones. Sea como sea ambos lugares tienen reconocimientos a este genio militar salvador de Grecia y sabemos por las fuentes antiguas que si bien falleció en Magnesia (Asia Menor) mientras servía a los Persas (explicaré más en detalle esto cuando haga el blog con su Biografía), sus restos fueron traídos a Atenas y precisamente a ésta área de El Pireo en cuestión.

“En mi tiempo había todavía refugios para naves y junto al puerto mayor la tumba de Temístocles. En efecto, dicen que los atenienses se arrepintieron de su comportamiento con él y que sus parientes recogieron sus huesos y los trajeron de Magnesia. Parece ser que sus hijos regresaron y consagraron en el Partenón una pintura en la que está representado Temístocles.”
Pausanias. Descripción de Grecia.
“Diodoro el descriptor dijo en el libro de los monumentos, más bien discurriéndolo él así que porque supiese lo cierto, que en el puerto de Pireo, por la parte del promontorio de Álcimo, se forma como un recodo, y por dentro, en el doblez, donde está el mar más sosegado, se descubre una base bastante elevada, y lo que en ella tiene forma de ara es el sepulcro de Temístocles. Con esto parece que conforma Platón el Cómico, diciendo: En lugar conveniente tu sepulcro será de buen agüero al comerciante: verás desde él a los que salgan y entren, y verás el concurso de las naves.”
Plutarco. Vidas Paralelas
“Dicen que sus parientes llevaron sus huesos por disposición del difunto, y los enterraron en tierra de Atenas sin saberlo los atenienses, porque no es permitido, según las leyes, enterrar el cuerpo de hombre juzgado traidor y rebelde.”
Tucídides. La guerra del Peloponeso.
ACONTECIMIENTOS PREVIOS A LA BATALLA DE SALAMINA

Los Persas:
Ya estando todo el ejército persa reunido en Falero, Jerjes sentado en un trono iba recibiendo a los tiranos de las distintas naciones y oficiales de sus naves, de los cuales destacaban los fenicios con el rey de Sidón y el de Tiro. El comandante general del ejército persa Mardonio iba recolectando los pareceres de cada comandante para decidir si era oportuno presentar batalla naval. Mientras todos consideraban hacerlo solo Artemisia, la reina de Halicarnaso, se opuso. Dando a entender que los griegos eran superiores por mar; que mejor era esperar y enviar parte de la flota al Peloponeso puesto que los griegos se desesperarían por proteger sus ciudades y se dividirían; además no contaban con suministros suficientes para aguantar allí en Salamina. Jerjes recibió con mucho gusto y satisfacción su parecer y prudencia; ordenó, no obstante, que se atuviese a la mayoría de los votos, dándole a entender que sus tropas antes no habían hecho su deber en los encuentros cerca de Eubea, teniendo blanda la mano por no hallarse él presente, pero que no sucedería lo mismo ahora, cuando estaba resuelto a ver la batalla con sus propios ojos.
Dió la orden de hacerse a la vela, partieron hacia las aguas de Salamina e intentaron formarse para presentar batalla aquel día, pero la flota era tan grande que no les alcanzó el tiempo y lo postergaron para el día siguiente.
Los griegos

Pero los griegos comenzaban a dividirse, por un lado los del Peloponeso aterrados queriendo retirarse y por el otro los atenienses queriendo presentar batalla. Además aquella misma noche comenzó Jerjes a mover su ejército por tierra hacia el Peloponeso, aunque ya habían comenzado los griegos con el bloqueo en el istmo desde que supieron de la muerte de Leónidas en las Termópilas. Teniendo al frente como general a Cleómbroto, hijo de Anaxándridas y hermano de Leónidas, determinaron levantar una muralla que ya estaba lista. Quienes defendían esta posición eran los lacedemonios, los arcadios, los eleos, los corintios, los sicionios, los epidaurios, los fliasios, los trecenios y los hermioneos; mientras que los otros peloponesios lo miraban todo con mucha indiferencia, incluso algunos pactando con los persas.

Viendo Temístocles que perdía la causa por los votos de los jefes del Peloponeso, despachó secretamente en un barco a Sicino, un criado y mentor de sus hijos, con un mensaje para los persas. Al llegar, éste les dijo que iba de parte de Temístocles, general de los atenienses, quien era partidario de los intereses del gran rey y que los griegos estaban en discordia y determinados a huir muertos de miedo. Por lo tanto debían aprovechar esta oportunidad para atacar y destruirlos. Los bárbaros dieron crédito a su mensaje y llegada la media noche movieron muchos persas al islote de Psitalea, situado entre Salamina y el continente, para tener allí tropas que durante el combate naval salvasen a los suyos y matasen a los náufragos enemigos. Y además rodearon con toda su armada la isla de Salamina para que nadie pudiese escapar de allí enviando a los egipcios a cortarles la retirada.

Es aquí cuando, Heródoto se encarga de recordarnos un ORÁCULO DE BACIS que decía lo siguiente:
«Cuando junte la playa consagrada a Ártemis, de espada de oro, a la marina Cinosura con su puente de barcos, el que taló la brillante Atenas con furiosa esperanza, allí se verá extinguido de mano de la divina Justicia el poderoso Hartazgo, hijo de la Soberbia, quien, insultante, se cree capaz de poderlo todo. Chocando el bronce con el bronce y con Ares, el mar de roja sangre teñirá; entonces el hijo de Cronos, de resonante voz, y la diosa Victoria felicitarán la libertad de Grecia.«

Entre tanto llegó desde Egina el ateniense Aristides apodado “El Justo”, que habiendo sido siempre férreo opositor político de Temístocles; y condenado al ostracismo 3 años antes, estaba ahora junto a sus conciudadanos para dar la batalla final. Olvidando pues, sus diferencias, Aristides que traía la noticia del bloqueo al que ya los griegos se sometían y viendo cómo parte de la armada griega pretendía abandonar Salamina; colaboró con Temistocles para informar a los demás generales que por más que quisieran irse ya no había manera, pues estaban rodeados. La única salida era plantar una vigorosa resistencia.
Confirmando las palabras de Aristides finalmente la armada griega al rayar el alba se preparó para la batalla, dando a los suyos, Temistocles, una arenga histórica. Embarcados ya, se adelantó toda la armada griega y al verlos moverse, los bárbaros encaminaron al punto la proa hacia ellos.

CAMPO DE BATALLA DE SALAMINA
Para tener la mejor visión del campo de batalla de Salamina no hay más que ir a donde el rey de Persia estuvo mirando la batalla. Estamos hablando del famoso “Trono de Jerjes” situado en el Monte Egaleo. Desde aquí se tiene una vista panorámica impresionante de toda la bahía de Salamina y todo lo que nos cuentan los historiadores antiguos cobra sentido. Es un lugar fácil de llegar pero que al no tener prensa y no ser para nada turístico, nadie lo conoce.

COMO IR HACIA EL TRONO DE JERJES
Es posible ir en transporte público pero se demora bastante (prácticamente lo mismo que ir en transporte público al puerto de Perama), hay que caminar bastante y cuesta arriba, no lo recomiendo. Haganlo si o si con un vehículo, ya sea alquilando o bien en un taxi o uber. Pero asegúrense de tenerlo también para la vuelta porque pedir un taxi o uber desde allí puede resultar una tarea muy compleja. Quizás lo mejor sea pedirle al taxista que los espere o si piensan quedarse largo rato, le piden su número de teléfono para que los pueda volver a buscar.
Como bien muestro en el video de Salamina, una vez los dejan en el monasterio, caminan por la calle de tierra que está a su costado, todo derecho por unos 4 o 7 min. Luego, inmediatamente a su izquierda desaparecen los árboles, el monte se aplana y verán el claro con una vista magnífica de todo el campo de batalla, significa que llegaron al lugar correcto: El trono de Jerjes.

No sé sabe exactamente donde estuvo puesto el trono de Jerjes, pero se sabe con certezas que debió de haber sido en algún punto de este lugar. Pues lo notaran al ver mi video o cuando estén ahí, que el control que se puede tener desde ese lugar es absoluto. Yo no caminé por otras partes del monte pues con el drone hice el resto, pero se que se puede y es más o menos lo mismo el resultado con las vistas, son impresionantes. Creo que sin dudas merece la pena quedarse un rato a disfrutar de este maravilloso y escondido lugar histórico al que podemos acceder gratis y sin problemas.
Ahora sí, vamos a la táctica militar empleada en Salamina.
LOS GRIEGOS
Atenas 180, Corinto 40, Egina 30, Megara 20, Calcis 20, Esparta 16, Sición 15, Ambracia 7, Eretria 7, Trecén 5, Hermione 3, Lefkada 3, Ceos 2, Crotona 1, Estira 2 y Citnos 1 + 1 pente, Serifos 1, Sifnos 1 y Melos 2 (penteconteros). Naxos con 4 barcos que fueron enviados para unirse a los persas pero se unieron a los griegos con Demócrito de general.
378 total
Los plateos no participaron por intentar salvar a su gente.
A último momento se unieron los de Lemnos 1 y Tenos 1
380 total
LOS PERSAS

De acuerdo con Heródoto los persas tendrían menos barcos que los que lucharon en Artemisio (1207) teniendo en cuenta sus bajas pero teniendo en cuenta también que posiblemente hubo refuerzos añadidos. Por lo tanto la cifra la podemos estimar en alrededor de 700/800 barcos.
Flota persa antes de Artemisio:
300 Fenicios y Sirios, 200 Egipcios, 150 Chipriotas, 100 Jonios, 100 Cilicios, 100 helespontios 70 Carios, 60 Eolios, 50 Licios, 30 Pánfilos, 30 Dorios de Asia, 17 Islas
En todas las naves mencionadas iban las tropas persas de los medos y de los sacas para los combates. Las naves más listas y ligeras eran las de los fenicios, y entre estas especialmente las de los sidonios.
Cada nación había enviado sus respectivos jefes. Los caudillos de la armada naval eran Ariabignes, hijo de Darío; Prexaspes, hijo de Aspatines; Megabazo, hijo de Megábatas, y Aquémenes, hijo de Darío.
“De la armada jonia y caria era jefe Ariabignes, a quien tuvo Darío con una hija de Gobrias; de la egipcia lo era Aquémenes, por parte de padre y madre hermano de Jerjes; del resto de la armada lo eran los otros dos.”
Heródoto, Historia.
DESCRIPCIÓN DE LAS FLOTAS
Las trirremes persas se construían con una cubierta completa, proas y popas alargadas, y cada una transportaba entre 30-40 guerreros infantes de marina. Contaban con aproximadamente 220 remeros, siendo más grandes y más difíciles de maniobrar que los barcos griegos. Dependían principalmente de sus guerreros a bordo durante las batallas navales.

Los triiris griegos eran más pequeños, con cubierta parcial sólo en proa y popa, y sólo podían transportar 14 infantes. Por el contrario, las trirremes griegas eran más ligeras, contaban con tripulaciones altamente entrenadas y se basaban principalmente en su agilidad de maniobra y en el uso eficaz del ariete naval o espolón. En particular, utilizaban la maniobra de batalla de ruptura conocida como “diekplous”, que les otorgaba ventaja durante la embestida.
POSICIONAMIENTO DE LAS FLOTAS

Ninguna de las fuentes nos da detalles claros sobre cómo formaron sus respectivas armadas. Solo sabemos donde se encontraban algunos de ellos y el resto son suposiciones basadas en las descripciones. El más claro es Diodoro Sículo pero menciona que los lacedemonios estaban junto a los atenienses y eso se contradice con Heródoto quien los sitúa unos en cada flanco, lo cual tiene mayor sentido, siendo Euribiades el comandante general y Temistocles el segundo al mando, colocar los 2 juntos en un flanco desbalancearía las fuerzas y los liderazgos.
No se sabe el número exacto de los barcos persas, solo suposiciones teniendo en cuenta los temporales y batalla de Artemisio que sufrieron considerables bajas. Heródoto solo da el número de los griegos.

Flanco izquierdo griego: atenienses vs Fenicios flanco derecho persa
Centro griego (el resto de los aliados) VS chipriotas, cilicios, panfilios, licios centro persa
Flanco derecho griego: Lacedemonios, Megara y Egina vs Jonios y Carios flanco izquierdo persa
-380 GRIEGOS (APROX):
FLANCO IZQUIERDO:ATENIENSES Y CALCIDIEOS
CENTRO: ISLAS? EPIDAURO ERETRIA (OTROS)
FLANCO DERECHO: LACEDEMONIOS, CORINTIOS?, MEGARENSES, EGINETAS
-PERSAS (800 APROX):
FLANCO DERECHO PERSA: FENICIOS y EGIPCIOS (Se cree que fueron a cortar la retirada griega por el paso entre Megara y Salamina.)
CENTRO PERSA: CHIPRIOTAS, CILICIOS, PANFILIOS, LICIOS
FLANCO IZQUIERDO PERSA: JONIOS, CARIOS (OTROS)

LA BATALLA DE SALAMINA
Al ver los persas que los griegos ya se preparaban para la batalla con sus naves, se encaminaron hacia ellos y ante semejante número los griegos atinaron a remar hacia atrás o suspender los remos, rehuyendo el abordaje retirandose de popa hacia la playa, pero es ahí cuando los de Egina y los de Atenas atacaron; y en especial uno de los capitanes atenienses llamado Aminias de Palene, embistió contra una nave enemiga clavando el espolón, y al no poder desprenderlo, todos los demás griegos acudieron a socorrerlos y así comenzó la batalla.
Los atenienses situados en el flanco izquierdo tenían en frente a los fenicios, los más experimentados en el mar. Mientras que los lacedemonios situados en el flanco derecho estaban de frente a los jonios que si bien algunos peleaban mal a drede y eran apresados, había otros que lo hacían muy ferozmente como los de Samos comandados por Teomestor y Fílaco.

Los atenienses y eginetas eran los que más destrozo causaban a las naves persas, peleando de forma ordenada cada uno en su puesto y lugar; contrariamente a los bárbaros que perdían fácilmente la formación, sobre todo por intentar demostrar toda su fuerza y habilidad, sabiendo que Jerjes que estaba allí mirando sentado en su trono desde el monte Egaleo, tomando nota de quienes se distinguían en la batalla y quienes no. Eran tantos los barcos del rey que entre los que se retiraban y los que querían ingresar a la batalla se producían choques y muertes entre tanto caos.
Sucedió que Artemisia, entre tanta confusión, se halló perseguida por un trirreme ateniense comandado por Aminias de Palene que le iba a dar alcance. No pudiendo retroceder y viéndose obstaculizada por otras naves, tomó la decisión de atacar a la que tenía más cerca aliada suya perteneciente al rey Damasitimo de los calindeos, con quien dicho sea de paso no tenía una buena amistad. Al embestirla, la echó a pique y de esta forma el trierarco ateniense pensó que su nave era amiga o bien había cambiado de bando y volviendo la proa se echó sobre otras embarcaciones enemigas. Tuvo suerte en no ser reconocida pues entre los atenienses había un pedido de captura importante por ella, pues no toleraban que una mujer le hiciera la guerra a Atenas.
Logró Artemisia escaparse del enemigo y no perecer en aquel encuentro; y además quiso la fortuna que mirando el rey aquel combate, advirtió que aquella nave embestía contra otra, y que al mismo tiempo uno de los que tenía presentes le dijo: «¿No ves, señor, cómo Artemisia combate y echa a fondo una embarcación enemiga?». Creyendo que no había duda en ello, entre otras cosas por que de la nave calindea ni un hombre solo se salvó que pudiese acusarla ante el rey.
Encolerizado por como iba perdiendo la batalla, cuenta Heródoto, que Jerjes exclamó:
«A mí los hombres se me vuelven mujeres y las mujeres hoy se me hacen hombres».

En aquella tan reñida ocasión murió el general Ariabignes, hijo de Darío y hermano de Jerjes; murieron igualmente otras muchas personalidades de renombre, tanto de los persas como de los medos y demás aliados; pero en ella perecieron muy pocos griegos, porque como estos sabían nadar, si alguna nave se les iba a fondo, los que no habían perecido en la misma acción llegaban a Salamina nadando; mientras que muchos bárbaros, por no saber nadar, morían.
Para colmo de males, los fenicios que eran los mejores, pero se estaban llevando la peor parte; enviaron mensajeros a Jerjes acusando de traidores a los jonios, mientras ellos veían destrozadas sus naves luchando valerosamente. En ese momento justo una nave de Samotracia embistió a una de Atenas dejándola sumergida y acto seguido una de Egina le dió a la de Samotracia hundiendola. Pero los samotracios, como bravos tiradores que eran, a fuerza de jabalinas lograron abatir a los soldados del barco que les había echado a fondo y, subidos a bordo, se apoderaron de ella.
Esta hazaña libró de peligro a los jonios, pues viendo Jerjes aquella acción gloriosa, se volvió contra los fenicios lleno de bronca y los mandó a decapitar, para que aprendiesen a no calumniar a hombres de más valor que ellos. A esta altura de la batalla ya todo estaba perdido para Jerjes.

Los atenienses y eginetas continuaron haciendo estragos entre la flota persa destacándose por sobre el resto la comandada por Polícrito de Egina, por supuesto la de Temístocles y también la de Eúmenes de Anagirunte, destruyendo tanto a los que presentaban resistencia como a las que huían. Mientras que Adimanto con sus corintios, parecen haber intentado huir o bien cubrir la retaguardia para no ser rodeados por la flota egipcia que Jerjes había envíado, pero sea como sea, regresaron para unirse a la batalla. Y respecto a Aristides, aquel que para Heródoto era el mejor hombre del mundo; tomó consigo mucha parte de la infantería ateniense que estaba apostada en las costas de la isla de Salamina, y desembarcando en la de Psitalea, pasó a cuchillo a cuanto persa allí había.
Así la batalla concluyó, con la flota persa retirándose hacia falero al reparo del ejército de tierra. Alrededor de 200 barcos persas fueron destruidos o tomados, muriendo probablemente alrededor de 35.000 hombres, mientras que los griegos perdieron 40 barcos y alrededor de 4000 muertos.

LA RETIRADA DE JERJES
Viendo Jerjes las pérdidas y destrozos padecidos, entró en pánico de solo pensar que los griegos tuviesen la idea de dirigirse al Helesponto y destruir el puente que había construido allí para pasar de Asia a Europa. Por lo tanto planificó su huída en secreto.

Como maniobra distractoria comenzó a construir un puente para cruzar a Salamina y así mantener a los griegos en alerta, mientras que su flota se iba retirando de Falero de camino al Helesponto para garantizarle al rey persa un paso seguro. Las noticias de la toma de Atenas y de la posterior derrota en Salamina llegaron al imperio persa con muy pocos días de diferencia, pasando de una celebración desmesurada a una perturbación absoluta que muy bien fue descrita por el dramaturgo Esquilo en su obra Los Persas.
Siendo Mardonio quien había inducido a Jerjes a esta expedición y sabedor de que tarde o temprano sería castigado por no completar la conquista, convenció a Jerjes de que lo mejor sería que se retirase y lo dejase a él a cargo de 300.000 hombres para completar la conquista de Grecia. De esta manera encargó Jerjes el cuidado de sus hijos a Artemisia conduciendolos a salvo a Efeso, mientras él regresaría por tierra con el resto del ejército, dejando a Mardonio en Tesalia a cargo de completar la misión.
LOS GRIEGOS
Informados los griegos de que se habían hecho las naves enemigas a vela, salieron tras ellas llegando a la isla de Andros. Aquí discutiendo si convenía o no perseguirlas y cortarles el puente, pregonó la decisión de Euribiades, quien prefirió darle paso libre a los persas antes que se quedaran atrapados en Grecia y generarán mayor destrucción. Aunque los atenienses querían terminar de destruir la flota persa en el mar, Temistocles los convenció de que Euribiades tenía razón. Además envío de vuelta a Sicino al Ática con un mensaje para Jerjes garantizándole un retorno seguro. Unos días después comenzaron la marcha de regreso por donde habían venido.
Es en este momento cuando la flota griega liderada por Atenas comienza a castigar a las islas que apoyaron a los persas, empezando por Andros, Caristo y Paros. Nadie quería enfrentarse al poderoso general ateniense vencedor en Salamina. De este modo Temístocles juntó grandes sumas de dinero para la alianza griega como para sí mismo, algo que le traería problemas un tiempo después

LA SIGUIENTE BATALLA: «PLATEA Y MÍCALA»
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Mientras Jerjes se retiraba para cruzar con el grueso de su ejército por el Helesponto hasta Sardes, dejó a Mardonio para invernar en Tesalia con la idea de invadir el Peloponeso la siguiente primavera. Éste eligiendo los mejores soldados del imperio se quedó con los mejores 300.000 entre los cuales se encontraban los inmortales, sin su general Hidarnes. Mientras aún se encontraba Jerjes en Tesalia llegó un heraldo de parte de Esparta, quienes habiendo consultado al oráculo de Delfos diciéndoles que debían exigir una compensación por la muerte de Leónidas al rey persa y aceptar lo que él les diera, allí se encontraban demandandosela.
El espartano le dijo:
«A vos, rey de los medos, piden los lacedemonios en común, y los Heraclidas de Esparta en particular, que les deis la satisfacción correspondiente por haberles matado a su rey, que defendía a Grecia».

Dio Jerjes una gran carcajada, y después de un buen rato, apuntando con el dedo a Mardonio, que estaba allí a su lado: «Mardonio —le dijo— les dará sin duda alguna la satisfacción que les corresponda».
Y así se fue Jerjes con el resto de su ejército completamente diezmado por el hambre y las enfermedades tomándoles 45 días en cruzar a Anatolia, pero confiado en que al año siguiente esos espartanos insolentes tendrían su merecido… Lo que Jerjes no sabía era que los griegos seguirían unidos y ahora más que nunca; para expulsar definitivamente a los persas de la Hélade y en 2 batallas libradas el mismo día.
No te pierdas el próximo episodio de CAMPOS DE BATALLA DE LA ANTIGÜEDAD donde tuve el honor de recorrer los campos de Platea y el estrecho de Micala para dar cierre a esta tremenda guerra librada entre persas y griegos que marcó a toda la humanidad.

FUENTES Y CRÉDITOS SALAMINA BLOG / VIDEO:
🠾Fuentes 📚 Heródoto «Historia», Plutarco «Vidas de Temístocles y de Aristides», Diodoro Siculo «Biblioteca Histórica», Tucídides «La Guerra Del Peloponeso», Esquilo «Los Persas», Pausanias «Descripción de Grecia – Ática», Polieno «Estratagemas». Clase del profesor Fernando Quesada Sanz (Fundación Juan March) «Batallas Navales (II): Salamina – March» 🠾Museos: Museo Marítimo de Grecia, Museo de Guerra Atenas, Museo Arqueológico del Pireo, Museo Herakleidon Atenas, Museo de Tecnología de la antigua Grecia Atenas.
🠾Museos: Museo Marítimo de Grecia, Museo de Guerra Atenas, Museo Arqueológico del Pireo, Museo Herakleidon Atenas, Museo de Tecnología de la antigua Grecia Atenas.
🠾Musica 🎹 by @MagnaProducciones (Martin Pradas, Sebastian Bustos, Tomás Palacios y AI)
🠾Diseño🎨de los mapas: Max Simonetta. Mapa de la batalla basado en el mapa del Museo de Guerra.
🠾Guión, Imágenes, Edición y Postproduccion de audio y video 💻: Tomás Palacios y AI para creación de imágenes y animación.
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